Museos de Villa Torlonia

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La familia Torlonia

En los museos de Villa Torlonia podemos ver el prestigio de una familia que, entre los años 1700 y 1800, decidió transformar una «viña» anónima en Via Nomentana, en una espléndida villa suburbana. Allí pueden sorprender a los huéspedes y visitantes a través de la unión de espléndidas formas arquitectónicas con la encantadora presencia de grandes áreas verdes. Giovanni Torlonia, el primer gran nombre de la familia, confía la construcción del Casino dei Nobili y el Casino dei Principi a Giuseppe Valadier, un artista de origen francés, aficionado a la escenografía y el decorativismo.

Casino Nobile

La visita guiada comenzará desde el casino Nobile, el edificio principal de toda la Villa y descubriremos sus entornos ricos en decoraciones de estuco dorado, frescos y pinturas al óleo. Allí creeremos escuchar la risa, la música y los movimientos rápidos de los sirvientes. Conoceremos a los grandes artistas que trabajaron en él, en primer lugar: Antonio Canova, el máximo exponente del neoclasicismo y lo que sin duda nos sorprenderá es el fuerte eclecticismo del casino, donde los elementos neorrenacentistas están vinculados al arte egipcio, la escultura grecorromana y las aireadas pinturas del siglo XIX

Casina de las Lechuzas

El recorrido continuará con una visita a la sugerente Casina de las Lechuzas, hogar de Giovanni Torlonia junior, el último miembro destacado de la familia, que residirá allí en total soledad, hasta 1938 que es el año de su muerte. Fue este hombre solitario y particular quien le otorgó la Villa en 1925 a Benito Mussolini, el cual residió allí con su familia hasta 1943. El resultado de numerosas intervenciones, originalmente la pequeña cabaña debía de ser un chalet rústico, una cabaña suiza en imitación de una ermita de en las montañas. El arquitecto Fasolo conferirá un aspecto Art Nouveau a todo el complejo. La estructura llama la atención por su decoración exuberante y por el cuidado y meticuloso aparato decorativo formado por logias, balcones porticados, cúpulas y espléndidas vidrieras de colores donde emerge la presencia casi obsesiva de la lechuza, elegida por el gruñón Giovanni como el tótem de su residencia. Las vidrieras, instaladas entre 1908 y 1930, juegan un papel central en el edificio, aumentando su encanto y particularidad y haciendo de la casina de las lechuzas algo «único» en el panorama artístico internacional.

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No Olividar

Es necesario reservar la visita con anticipación. El sitio está cerrado los lunes. Horario de apertura (con acceso cada dos horas y salida obligatoria al final del turno) de 9.00 a 19.00

  • Guía certificada
  • Asistencia completa
  • Personalización del tour
  • Entrada entera: € 9.50
  • Entrada reducida: 7 €
  • Para los residentes hay una reducción de un euro